Hacía tiempo que no ponía uno de estos posts personales y hoy me apetece hacerlo, pues no hago más que darle vueltas a la cabeza.
Como muchos sabéis, actualmente trabajo en una tienda de cómics. Os aseguro que jamás he estado en un ambiente mejor. Muchos de los clientes son colegas con los que paso las tardes hablando de La saga de la Corona Serpiente o Sir Tim O’theo. Leo un porronazo de cómics. Mis jefe y mi compañero se han convertido en dos personas de mi máxima confianza con los que jamás he tenido el más mínimo problema. Todo lo contrario. Estoy a cinco minutos de mi casa. ¿Cuál es el problema? El dinero, claro, el cochino dinero. De hecho, en estos momentos, estoy a media jornada. Cuando entré, el panorama era otro, pero para mí se ha torcido un poquitín.
Ahora resulta que me ha salido otro curro. En una discográfica. Bastante mejor pagado, desde luego, y también relacionada con la música que a mí me gusta, y además, con ciertas posibilidades de promoción. Eso sí, tengo que bajarme a Madrid todos los días. Pero es una muy buena oportunidad.
Seguramente alguno me digáis que soy poco menos que gilipollas por dudarlo siquiera. Bueno, es evidente que uno siempre tiene miedo al cambio. Me preocupa no hacerlo bien y quedarme en la calle al final sin nada, por anguta, que dirían mis hermanos. Además tenía una serie de proyectos, que quizá pudieran revertir en más ingresos. Proyectos que me hacían ilusión, y que voy a tener que dejar aparcados. Maldigo mi pereza. Quizá podría haber sacado alguno adelante si me hubiera puesto en serio con ellos. Ahora ya no voy a tener tiempo. Mi jefe estudia una contraoferta, pero sé que no va a poder.
Ayer acepté la oferta. Sin estar muy seguro. Porque yo ahora mismo estaba superfeliz. Ya lo he comentado alguna vez, pero es que no tenía queja alguna, al contrario. ¿Me echaré atrás? Me invande por un lado la duda, y por otro lado, la resignación, al no haber podido aprovechar mejor la situación en la que estaba, y sacar adelante esas ideas. Seguro que más de una os habría molado cantidad. ¿Y si hubieran resultado y podría estar ganándome la vida con ello? Además, en lo de los tebeos estaba ya fijo, ¿La cagaré y me quedaré al final en la calle? ¿Me arriesgo y me lio la manta a la cabeza de una vez? Voy a tener más dinero, pero ¿seré tan feliz? Ahí está el quid de la cuestión.
Nada que vosotros nos os hayáis planteado alguna vez. Es una cosa normal en la vida, quizá que son dos curros chulos. Pero recordad vuestras dudas en aquel momento. Quizá, si tuviérais un blog, hubiérais hecho lo mismo.
Aunque mis amigos dicen que no tengo más que pájaros en la cabeza y que me tengo que ir espabilando. Las circunstancias casi tomaron la decisión por mí. Pero bueno, que parece que me llevan al matadero o algo así. ¡Voy a seguir currando en algo que me gusta, en una disquera de rock, que está fenomenal! ¿O no? Música y conciertos gratis, conocer a los grupos, apoyar a los que más te molen... ¡Suena bien!
Igual es que soy un puto vago. Empiezo en Diciembre. Que nervios. ¿Acabaré odiando el rock? ¿Me gastaré todo el sueldo en los comics que antes leía por el morro? Ayyy, ya se verá. La web, creo, no se verá muy afectada, para todos a los que os la sude (la mayoría). Soy un neuras.