Ultimamente estoy fuera de control. Me quedo hasta altas horas de la madrugada visitando, no sé, páginas de series de superrobots, viendo películas de Amitabh Bachman o leyendo fanficions de zombies. Además, como muchos de ustedes, sigo acumulando material descargado: que si unas pelis por aquí, que si me bajo Ideon o Space Cruiser Yamato (viva el anime 70s)... Total, que tengo el disco duro petadísimo. Y encima, hecho un caos. Lo malo es que mi ordenador no es más que un reflejo de lo que sucede en mi hogar: no tengo sitio para tantas cosas.

Tengo la suerte de disponer de una habitación entera en otro piso con el único objetivo de guardar mis cosas. Pero se me está quedando pequeña. Cada vez que acudo a buscar algo para documentar un artículo (los tebeos de Astrosniks o los 2000 maníacos tengo que mover cajas y cajas repletas de libros, revistas, comics y hasta juegos de ordenador antiguos, cassettes o CDs. Sólo en cómics deberé tener unos 15.000 y la cifra aumenta cada mes. Como digo, cajas apiladas hasta el techo. Y en mi casa, los libros comienzan a escaparse y a invadir el salón, y el resto del piso, hay montañas de cosas en las mesas y hasta en lsa sillas. Y sin ordenar.

Lo mio es mucho peor
Lógicamente, uno piensa en eliminar cosas. Los cassettes, por ejemplo. A duras penas escucho la mayoría de esos discos, que grababa, pongamos, hasta el 2001/2002. Y si quiero, pues me podría bajar los MP3s tranquilamente. Pero claro, cuando las veo tan curradas sus carátulas a mano, con los logos de los grupos, me da una pena... Creo que cada una de ellas dice algo de mí, en una época en concreto. Y llámenme sentimental, pero creo que recordar como era uno a determinada edad es bueno y hasta necesario.
Y la cosa va a más. Por ejemplo, últimamente apenas compro uno o dos tebeos de Marvel. Francamente, me aburren, y los que me interesan, los leo gratis en la tienda y luego los dejo en su stand. Pero claro, su lugar es ocupado por otras cosas que si me apetece tener y conservar. El Twenty Century Boys ocupa lo que 4 comics books, y así muchas cosas (y eso que me resisto a comprar Las guarradas de Kaizo, aunque me encanta). Total, que me gasto lo mismo que antes, solo que en otras cosas. Y así con todo. También debería de comprarme un grabador de DVD y empezar a volcar las películas más raras y programas de TV que hay en esos cientos y cientos de VHS, pero se me antoja una tarea titánica. Y a saber si luego me da pena tirarlas. Lo mismo con muchas revistas infames... Igual algún día las uso para la página o algo.

En su día conocí a un tipo que vivía de conseguir tebeos y libros a los demás. Recorría España comprando colecciones y luego las almacenaba en su piso, un lugar enorme en el centro de Madrid donde vivía con su novia y su madre, y que estaba hasta arriba de cosas, pero hasta los pasillos. ¿Será ese mi destino? Jamás he adquirido nada con la intención de revender, pero al menos él saca cosas de su piso, mientras que aquí se acumulan sin límite. Y tampoco soy coleccionista, solo adquiero lo que me interesa. Sino, me volvería loco.
Total, que aunque me acusen de tener el Síndrome de Diógenes, en mi opinión, no acumulo basura. Tampoco voy a decir que son tesoros, pero ¿qué quieren que les diga? Me resisto a desahacerme de las cosas. Creo que a los Simpsons les pasaba lo mismo en un episodio. Y encima, sigo queriendo más, me siguen interesando mogollón de cosas, de películas, de discos, de libros y tebeos y miles de tonterías con lo cual esto irá a peor.